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Lost in Translation

Cuando un Lampadato viaja por el Weißwurstäquator – De vez en cuando te encuentras con una palabra en algún idioma que te cuesta más de un viaje comprender.

Kweesten (Holandés): Henry Reed Stiles escribió un libro en 1871 en el que mencionaba una extraña forma de romance practicada en las islas holandesas. Ella deja las ventanas y las puertas abiertas durante la noche, pero se esconde debajo de las sábanas. Él llega y, sin ni siquiera echarle un ojo, le habla con la esperanza de que sus dotes de persuasión le hagan rendirse a sus encantos. Hoy en día, los internautas lo escriben “queesting” y los liberales amantes holandeses lo han desterrado de su vocabulario. Cualquiera que sea su uso, el significado es el mismo: autocontrol.

Uitwaaien (Holandés): Los 3000 kilómetros de diques no pueden cambiar este fenómeno. El viento en Holanda sopla implacable y azota a tulipanes y a ciclistas. Y no son sólo los molinos los que sacan  provecho de él: los holandeses se divierten simplemente saliendo a pasear cuando hace viento, y lo llaman “uitwaaien”.

Lagom (Sueco):
Si el cuerno para beber era lo suficientemente grande para que  todos en una ronda recibieran un trago,  los vikingos lo llamaban “Lagetom”. La palabra cambió ligeramente a lo largo de los siglos, sin embargo, no se modificó la predilección de los suecos por un sano punto medio. “Lagom”: ni mucho, ni poco...

Ølfrygt (Danés): La nieve caía sobre las cabañas vikingas, el frío se colaba entre las rendijas de las ventanas. Sin embargo, en el interior, al calor del hogar, los vasos de cerveza chocaban: “Skall!” al unísono. Sería una fiesta perfecta si no fuese por un miedo que atormenta a los invitados. Esta palabra vikinga, literalmente traducida como “miedo de la cerveza”, ha cautivado al mundo:  Ølfrygt, el miedo de que uno se quede sin esta bebida de cebada.

Alkoot (Finlandés): Cuando en un municipio finlandés un alce bloquea la carretera de acceso o se tiene que arreglar el tejado de la guardería, los ciudadanos se reúnen para “talkoot”, es decir, para realizar un trabajo poco grato que requiere la colaboración de todos. Naturalmente, a continuación comen, beben y se quitan la mugre del cuerpo en la sauna.

Koshatnik (Ruso): El que esté de paso en un lugar como Nishnij Nowogorod, sería mejor que se llevase su propio bocata. Si llegas muerto de hambre, mantente alejado de cualquier establecimiento o persona que se le conozca por “koshatnik”. Lo que a un novato puede sonarle a tienda de comida para llevar, es realmente un vendedor de gatos robados.

Esprit d‘escalier (Francés): “Si, ehm,.. esto…” Cuando la cruel secretaria deja caer de nuevo una observación despectiva sobre el largo de tu falda, te ves incapaz de darle una contestación que no sea una media sonrisa. La respuesta correcta sólo te viene a la mente cuando ya estás bajando por la escalera – llegas cincuenta escalones tarde para demostrar tu agudeza mental.

Yakamoz (Turkish): “Cariño, mira cómo se refleja la luna en el plateado agua de mar…” Alguno ya se habría quedado dormido o se habría largado, y un verdadero romántico desearía que pudiera expresar su fascinación de manera más breve. Lástima que esa persona no hable turco, pues la cosa se resolvería con una sola palabra, “yakamoz”.

Lampadato (Italiano): Hay alguno en todas partes. Pantalón de deporte, pelo rubio, coche con llantas llamativas. Su mejor baza es  ese bronceado de palo que luce a pesar de estar en una región y en una estación en la que el color marrón bien podría confundirse con óxido. El “lampadato” sabe cómo jugar sus cartas y es un cliente fi jo de las sesiones de rayos UVA.

Evgi, ask, sevda, tutku, karasvda, hoslanmak, divane (Turco): “Sabes?, no es que no te quiera, sino que a veces te quiero a la vez que quiero a Tina” ¿Confundido? Quizás sería mejor continuar la conversación en turco, ya que cada tipo de amor tiene su propio nombre en este idioma.

Weißwurstäquator (Alemán): La Weißwurst, una salchicha hecha de ternera y bacon acaba de celebrar su 150 aniversario. Sin embargo, esta salchicha también ha creado un serio problema geográfico. La Weißwurstäquator divide Alemania en dos: en el sur, especialmente en Baviera, la toman para desayunar, mientras que en el norte, muchos piensan que comer carne de ternera envuelta en tripa de cerdo con mostaza dulce por encima (los del norte no suelen endulzar la mostaza, pero eso ya es otra historia), es un crimen. No hay consenso en cuanto a dónde están los límites, pero todo el mundo se decantará por una de las dos opciones.


Autor: Frida Thurm
Ilustraciones: Anne Buch
Traducción: Sonsoles Hernando


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