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El DJ y la pobreza

El DJ número uno del mundo, Paul van Dyk, es una persona comprometida con las causas sociales. Habló con Indigo sobre la pobreza infantil, la música electrónica global y sobre un local mal construido.

Indigo: Nueva York, Estocolmo, Shangai... Al ser un DJ famoso viajas por todo el mundo y puedes ver no sólo el lado glamuroso de los clubes, sino también el lado triste del día a día en la calle.

Paul van Dyk: Efectivamente. En mis viajes he visto los suburbios de Río de Janeiro, Sao Paulo o México. Pero lo que más me motivó fue mi primera actuación en Bombay, India, en 2002. El nivel de vida que vi allí es simplemente inaceptable, así que me puse inmediatamente en contacto con el consulado alemán para encontrar una organización benéfica. Me pareció que Akanksha tenía el mejor concepto, porque tienen escuelas propias en los suburbios, pero su prioridad es dar un plato de comida a los críos Con la ayuda de Akanksha estos niños se convierten en personas cosmopolitas y con una visión muy amplia del mundo.

Indigo: Sin embargo, la pobreza no sólo se da en países en vías de desarrollo. UNICEF publicó recientemente un estudio con datos alarmantes, tales como que en países europeos industrializados como Alemania, Reino Unido o Italia hay mucha necesidad material.

Paul van Dyk: Sí, aunque Alemania siga siendo uno de los países más ricos del mundo, también hay pobreza. Si sólo las personas que realmente lo necesitan se be- nefi ciaran del sistema social, habría suficiente dinero para todos. Yo no quiero crear polémica ni polarizar, pero digo esto porque tengo experiencia en el temas caritativos desde hace algunos años.

Indigo: En tu ciudad natal, Berlín, tienes tu propio proyecto benéfico, Rückenwind. ¿Crees que es comparable la situación de los niños en Alemania con la de los niños en la India?

Paul van Dyk: Es otra forma de pobreza. Siempre hay gente que dice que la pobreza de allá es peor que la de aquí; sin embargo, uno no puede hacer comparaciones sobre la pobreza. Una persona puede ser pobre dependiendo de la situación que la rodee.

Indigo: ¿Cuál es, entonces, el tipo de pobreza subjetiva que existe en Europa?

Paul van Dyk: En Rückenwind, por ejemplo, hemos comprobado que muchas familias no tienen ni ordenador ni conexión a Internet en casa; sin embargo, en la escuela a menudo el profesor dice simplemente: “mira a ver qué puedes encontrar en Internet sobre este tema y luego lo escribes”. A los niños no les gusta tener que admitir que son pobres, por eso simplemente dicen que no han hecho las tareas y reciben una mala nota. Nosotros, ante todo, queremos que los niños sientan que nos importan, porque si piensas que no vales nada, no tienes motivación para aprender.

Indigo: En la India Akanksha, en Alemania Rückenwind y Ground Zero Kids en Estados Unidos, por nombrar sólo unas cuantas de las organizaciones en las que participas. ¿Te queda tiempo en tu apretada agenda de DJ para todos estos proyectos?

Paul van Dyk: Sólo soy parte de un equipo. Yo solo, ¿qué podría hacer con los niños aparte de jugar con ellos? Que de hecho, también hago, sin embargo, en esta tarea la ayuda de pedagogos profesionales es necesaria. Lo que hago es principalmente aportar nuevas ideas y ayudar con la parte económica.

Indigo: ¿Cuál ha sido tu última idea en concreto?

Paul van Dyk: Por ejemplo, ahora queremos llevar a los niños en dos microbuses desde Berlín a una granja para que, al menos una vez,  vean vacas, cerdos y árboles de verdad; no sólo las porquerías de la ciudad.

Indigo: No obstante, el año pasado esa porquería de ciudad te otorgó un premio por tu labor social, la medalla al Mérito. ¿Es para ti esa medalla sólo un premio más en tu colección de reconocimientos al mejor DJ y al más popular, o todavía te hace ilusión recibirlos?

Paul van Dyk: Por supuesto que es agradable recibir premios, pero no es la verdadera razón de que haga lo que hago. Por ejemplo, jamás cambiaría una sola nota simplemente por ganar un premio. La mía no es una imagen fingida y tal vez sea lo que la hace diferente.

Indigo: A pesar de tu éxito, no  te duermes en los laureles, sino que también en esta área te preocupas por las nuevas generaciones. Con tu sello musical Vandit apoyas a jóvenes artistas con talento. Según tus criterios, ¿quién tiene talento?

Paul van Dyk: El círculo de la música electrónica no es diferente al del punk; hay unas cuantas bandas muy buenas, y muchas malísimas, de las que prefiero no hablar aquí. Actualmente me gusta mucho Santiago Niño; es de Guatemala y ahora vive en Colombia. Santiago es uno de los mejores en la música electrónica y por eso estuvo en mi última gira sudamericana.

Indigo: ¿Y de artistas europeos?

Paul van Dyk: Los ingleses Eddie Halliwell y Adam Sharon son muy buenos. Aunque hoy en día con Internet no importa en qué país te encuentres, puedes hacer música que consiga éxito internacional desde cualquier lugar. Ya no es necesario vivir en una ciudad como Londres o Barcelona. Es como cuando te preguntan ¿Cuál es tu club favorito? El club Gallery del Turnmills de Londres es toda una experiencia, por ejemplo; es de verdad muy buena, pero si alguien me preguntara:  ¿Es un club  genial? Le respondería: No, porque está mal construida; el diseño es malísimo. También estuve en Glasgow y fue igualmente genial. Por otro lado tuvimos una sesión en Kesselhaus, en Berlín. Allí se puede ver una noche un concierto de guitarra clásica, y a la siguiente, tocamos nosotros. Así que uno no puede decir que allí la onda siempre sea genial. La música electrónica es un fenómeno global, que tiene muchas de sus raíces en  Europa y por eso uno encuentra por todas partes gente interesada en la música y que generalmente también son muy entusiastas.

Indigo: Danos un ejemplo de un evento especial.

Paul van Dyk: Toda la temporada de verano en Ibiza es excelente. Es una ciudad que no sólo es interesante por estar en Europa, sino también porque en este lugar se junta gente de todo el mundo. Por ejemplo, allí festejan los organizadores de Beirut con los de Tel Aviv, y no se lanzan bombas. No importa que sean de religiones diferentes, sino que la persona que tienes delante es una persona amable; volviendo al tema de la política.

Indigo: Tu último álbum, un trabajo en conjunto con otros artistas, se llama The Politics of Dancing 2. ¿Intentas plasmar ese fenómeno con el título del disco?

Paul van Dyk:
En mi opinión, la música electrónica es un instrumento increíble que une a personas de diversas raíces históricas, culturales y religiosas y les permite divertirse juntas en todo el mundo. Detengámonos a pensar cuántos diplomáticos habría que enviar por el mundo para obtener un resultado tan positivo.



El DJ y la pobreza Bebida con cafeína = Coca Cola, papelito autoadhesivo = Post-it, música electrónica = Paul van Dyk. Hay productos que en todo el mundo se asocian a una marca determinada. Paul van Dyk nació en 1971 en Eisenhütten (Alemania), creció en Berlín Este, y es actualmente uno de los dj’s y productores musicales más populares del mundo. Además de haber ganado varios premios como mejor productor mundial de tecno y house (DJ Magazine inglesa), DJ más popular en 2005 y 2006 (Top 100 DJ Poll – DJ Mag); y una nominación al Grammy 2005 en la categoría Mejor álbum de Música Electrónica/Dance, Paul van Dyk también ha recibido la medalla al Mérito de Berlín, pues siempre busca un hueco para las labores sociales. Un ejemplo son sus propios proyectos benéfi cos Rückenwind, o Rock the Vote que incentiva a los jóvenes a votar. Su último álbum salió a la venta en 2005, con el título The Politics of Dancing 2. Actualmente el club-remix del nuevo single de Justin Timberlake What Goes Around...Comes Around está en todas las tiendas de música.


Autor: Miriam Frömel
Fotos: Harry Schnitger y Verena Brandt
Traducción: Carina Lans

 


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